junio 04, 2008

Dakrymor (Parte 1)

Todavía recuerdo ese momento, cuando cerré mis ojos para renacer como la figura que soy ahora. Miro mis manos, la piel que ahora es fría y azulina la recuerdo todavía como mortal, susceptible al dolor. Ahora simplemente no hay nada, sólo vacío y muerte en donde antes hubo un miserable ser humano.

Recuerdo bien como la tarde se presentaba ese gran día en que completé mi camino. Las hojas de un hermoso otoño parecían danzar al compás de una briza, que conforme pasaba el tiempo, se tornaba una tormenta. Recuerdo el altar en donde yacía la ofrenda. A mi mente llega el recuerdo del hermoso entramado de símbolos que tatué con dedicación usando la sangre de mis víctimas. Los sirios encendidos emitiendo una llama incesante y verdosa, hipnótica. La lluvia se hizo presente conforme iba recitando las palabras de mi libro de magia, con cada articular de las sentencias del texto, mi ofrenda se retorcía cada vez más, quejido tras quejido se iba tornando música para mis oídos, sabía, sentía, que ya no había marcha atrás, la puerta estaba abierta, y ahí la vi, por un momento que pareció eternidad la vi frente a mi, majestuosa e imponente, portaba en su mano derecha el instrumento del juicio final, y en su mano izquierda llevaba el libro original, que hacía parecer a mi texto como un infantil juguete. Su figura encapuchada de pronto alzó la mirada y sus ojos penetrantes se posaron en mi disminuida figura.

La muerte se erguía frente a mí. Majestuosa, imponente.

(continurá...)