
De algún modo extraño sueño, veo, en lo profundo, dentro de mí, imágenes de un presente lejano.
De algún modo extraño, supe siempre, que eras una ilusión, un bello sueño, una maravillosa canción.
Un bello recuerdo, que para mí, sólo de esa manera podría existir.
Trataba inútilmente de forzarme a creer que podía ser más, que podía alcanzarte divina ilusión, pero lamentablemente, mi existencia pareciera estar maldita, como una agonía, interminable pesadilla, como un dulce maleficio, aquello que me hace ser, es completamente distinto a lo que me hace existir.
Un monstruo alimentado por las cenizas del odio y el rencor que habita en mi alma hace arder todo cuanto se coloca frente a su paso. Cada día que pasa, es una yaga más en el alma, un fragmento de mi ser que se esfuma, para no enloquecer.
Con cada día que pasa, con cada segundo que veo pasar frente a mis dolidos ojos, me doy cuenta de que ya no puedo más, de que cada vez cuesta más encontrar cómo seguir, de que la esperanza carece y con ella, mi mundo, lentamente, desaparece.
Me es increíble que diga esto, que abandone mi orgullo para reconocer que estoy abatido, que no tengo ganas de seguir andando, que ya no aguanto más. Que mi vida y mi mundo se convierten en fragmentos, que solamente en el olvido quedarán.
Siento que he fracasado, me siento perdido, y la inmundicia que percibo en mi ser ya no me deja respirar, pero ya no importa, ¿qué más da?, si ya nada tiene sentido, y sin ti, sentido, ni la más excelsa de las ideas puede existir.
Hacía mucho tiempo que no sufría de esta forma, mi espíritu, entumecido por el frío de tu voz. Mis ojos, marchitos por la crueldad de tu mirada. Quizá la amargura no se presentó nunca con la magnitud de ahora, porque cada vez llego más lejos y me doy cuenta de que es para caer desde más alto.
La voluntad de un ser humano puede ser invencible, pero si falta aquello que la hace existir y le otorga sentido, entonces no hay nada más que olvido.
Tengo que reconocer que llego a mis límites, la razón no puede con todo. Si te abate el corazón, solamente queda rendirse ante él y si he de ser prisionero de la amargura, entonces que así sea, pues que los cielos me castiguen por lo que he de decir, pero jamás daré un paso atrás, nunca dejaré de soñar. Si he de ser torturado por el camino que he elegido, entonces, será ése mi destino, irremediable condena.
Como dije en una de las citas que tanto me gusta crear. Me cuesta mucho decir esto, las palabras carecen cuando se trata de expresar aquello que es incomprensible.
No me retracto de nada, eso me llena de alguna forma, me hace saber que cada lágrima que he derramado por lo que veo en mi horizonte está acompañada del máximo de los esfuerzos por llegar allí. Me hace saber, que no todo está completamente perdido, de que hice lo posible y lo imposible por lograrlo, y que nunca pierdes cuando apuestas aquello que te hace especial, si das todo por eso en lo crees, lo demás ya no depende de ti.
Tu silencio hiere más que el mejor de los venenos, me mata lentamente, apaga mi alma sin que sepa nada. Una maravilla, lástima que su objetivo sea tal.
Por último, dije todo lo que tenía que decir, ya no queda más, solamente silencio, solamente pido, como te dije en mis últimas palabras...
Anda, termina de matarme...
Quítame la esperanza, que ya resulta insípida de pronunciar...
Así podré saber si soy digno de vivir en un mundo como éste...
En un mundo donde los errores son imperdonables...
Anda ángel mío, quítame la esperanza...
que de uno u otro modo, recuperaré...
Te quiero...
De algún modo extraño, supe siempre, que eras una ilusión, un bello sueño, una maravillosa canción.
Un bello recuerdo, que para mí, sólo de esa manera podría existir.
Trataba inútilmente de forzarme a creer que podía ser más, que podía alcanzarte divina ilusión, pero lamentablemente, mi existencia pareciera estar maldita, como una agonía, interminable pesadilla, como un dulce maleficio, aquello que me hace ser, es completamente distinto a lo que me hace existir.
Un monstruo alimentado por las cenizas del odio y el rencor que habita en mi alma hace arder todo cuanto se coloca frente a su paso. Cada día que pasa, es una yaga más en el alma, un fragmento de mi ser que se esfuma, para no enloquecer.
Con cada día que pasa, con cada segundo que veo pasar frente a mis dolidos ojos, me doy cuenta de que ya no puedo más, de que cada vez cuesta más encontrar cómo seguir, de que la esperanza carece y con ella, mi mundo, lentamente, desaparece.
Me es increíble que diga esto, que abandone mi orgullo para reconocer que estoy abatido, que no tengo ganas de seguir andando, que ya no aguanto más. Que mi vida y mi mundo se convierten en fragmentos, que solamente en el olvido quedarán.
Siento que he fracasado, me siento perdido, y la inmundicia que percibo en mi ser ya no me deja respirar, pero ya no importa, ¿qué más da?, si ya nada tiene sentido, y sin ti, sentido, ni la más excelsa de las ideas puede existir.
Hacía mucho tiempo que no sufría de esta forma, mi espíritu, entumecido por el frío de tu voz. Mis ojos, marchitos por la crueldad de tu mirada. Quizá la amargura no se presentó nunca con la magnitud de ahora, porque cada vez llego más lejos y me doy cuenta de que es para caer desde más alto.
La voluntad de un ser humano puede ser invencible, pero si falta aquello que la hace existir y le otorga sentido, entonces no hay nada más que olvido.
Tengo que reconocer que llego a mis límites, la razón no puede con todo. Si te abate el corazón, solamente queda rendirse ante él y si he de ser prisionero de la amargura, entonces que así sea, pues que los cielos me castiguen por lo que he de decir, pero jamás daré un paso atrás, nunca dejaré de soñar. Si he de ser torturado por el camino que he elegido, entonces, será ése mi destino, irremediable condena.
Como dije en una de las citas que tanto me gusta crear. Me cuesta mucho decir esto, las palabras carecen cuando se trata de expresar aquello que es incomprensible.
No me retracto de nada, eso me llena de alguna forma, me hace saber que cada lágrima que he derramado por lo que veo en mi horizonte está acompañada del máximo de los esfuerzos por llegar allí. Me hace saber, que no todo está completamente perdido, de que hice lo posible y lo imposible por lograrlo, y que nunca pierdes cuando apuestas aquello que te hace especial, si das todo por eso en lo crees, lo demás ya no depende de ti.
Tu silencio hiere más que el mejor de los venenos, me mata lentamente, apaga mi alma sin que sepa nada. Una maravilla, lástima que su objetivo sea tal.
Por último, dije todo lo que tenía que decir, ya no queda más, solamente silencio, solamente pido, como te dije en mis últimas palabras...
Anda, termina de matarme...
Quítame la esperanza, que ya resulta insípida de pronunciar...
Así podré saber si soy digno de vivir en un mundo como éste...
En un mundo donde los errores son imperdonables...
Anda ángel mío, quítame la esperanza...
que de uno u otro modo, recuperaré...
Te quiero...
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