Uno de los tantos golpes de inspiración que se me han regalado, sin embargo de los pocos que he rescatado. No recuerdo cuando lo pensé, pero sí recuerdo el magnífico sentimiento que lo provocó. En el oscuro camino de mi vida, me recuerdo lo terco y a veces estúpido que puedo llegar a ser cuando se trata de no claudicar en el propósito final, de que algún día, el sentimiento que transportan estas palabras, no le pertenecerá más al olvido.
No se me ocurrió un título, pero creo que el que le otorgué, es el adecuado.
Con una mirada, serías mi luz.
Con un suspiro, serías el aire que respiro.
Si me dieras un cálido beso, serías mi sublime despertar.
Si me obsequiaras tu corazón, serías mi vida,
y de unir tu alma a la mía, nos harías perfectos.
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