abril 02, 2013

El lobo y la luna

Una vez que, durante un viaje, miraba la luna tras la ventana:

A los cielos dirijo mi mirada y no puedo parar de observarte. Eres lo más hermoso que existe en ese oscuro manto, que sin ti carece de belleza verdadera.

Perplejo permanezco ante tu presencia, sintiéndome yo el invitado en tu dominio, cuando es dentro de mi corazón donde nos encontramos y con sus latidos agitados cada noche es que me avisa de tu llegada.

Me pregunto. ¿Te enfadarás como todas las demás cuando te miro así?

Eres la única que hace que mis ojos brillen de este modo. ¿Será porque tu brillas de igual manera que no te enfadas por mi impertinencia?

Perdóname.

No, condéname, hipnotízame para así no poder despertar de ti, mi hermoso sueño.

No hay comentarios.: